A veces pienso que mis mejores textos los que no escribo. Son mis pensamientos, cuando paseo y veo almas pasear de aquí para allá, sin más intención que perder el tiempo en unos pasos sobre el asfalto o mirar un escaparate. Otros, entre los que me incluyo, viajan en la mente o viven en la música de los auriculares. Pienso, y creo en mi pensamiento. Y llego a casa y trato de escribir lo que he craedo, pero soy incapaz de trazar algo tan perfecto. Entonces me cabreo, arranco el folio, hago una bola de papel con él y lo lanzo a donde sea, no me interesa volver a verlo.
Y sin embargo, puede que haya perdido mi vida en esos papeles de tinta barata y verso premeditado en el semáforo en rojo, atento a la luz verde que parece que nunca llega, o bajando las escaleras rumbo al metro. Ahora mismo me pasa algo parecido. Paseaba delante de ópticas, de tiendas de ropa, de videojuegos, de cosas que no me interesan y de otras que si no me interesan ahora quizá me interesen mañana o quizá ya me interesaron. Pero no soy capaz de recordar qué creé en mi mundo personal e instranferible, en mi libreta neuronal de estructura incorrecta y labios idealizados. Será mejor cambiar de estrategia. Llevar bolígrafo y papel en el bolsillo, dejar el teléfono móvil de lado. A veces, como no tengo nada más, apunto lo que se me ocurre en el teléfono, y al tardar en escribir pierde su atractivo y acabo eliminando el borrador sin clemencia, sin dar una oportunidad a ese pobre verso frente al paredón.
Prometo no asesinar más prosa ni verso, prometo no condenar a la ausencia ninguna de mis promesas. Prometo no hacer nada en vano, aunque sólo prometa intentarlo.

Sin Domo, sin Telenorma, sin cuadros de sillas blancas.
Pero joder, tenemos semaforos, metros, bares con nombres de grupos, chapas de grupos, y tiendas de videojuegos donde peliculas de Burton son robadas.
Así es como funciona. No es casualidad que el lenguaje sea un subproducto de la razón y de la capacidad de abstracción.
Saludos.
Fede.
No te creas que eres el único, ese sentimiento de frustración desesperante la sentimos todos. Pero me gusta tu idea del bolígrafo, sobre todo me gusta tu promesa, que es promesa para todos, que es esperanza, pues seguiremos indagando en tu subconsciente, ese que nos regala tanto…
Un beso.
Lo que yo hago es acumular variables: sonidos, olores, escenas, pensamientos, ocurrencias, situaciones. A veces pasan días, semanas, y no sé qué hacer con eso. Y lo dejo ahí, almacenado. Y de golpe me viene a la mente el argumento, y las variables están ahí, al servicio de lo que necesite.
(No es tan fácil, no me creas).
Pensé que era la única ingenua que pretendía atrapar poemas en la memoria de mi celular, claro que después de intentar traer la libreta siempre a mano y olvidarla en algún bolso. Lo que me encanta de ti, es que puedas escribir sobre esa frustración, sobre la sensación de pérdida de las letras fugaces y escurridizas. Felicidades y gracias por esa promesa.
Besos
autopsia
Cuántas cosas tenemos, contando sólo las materiales
mediasficciones
Es muy sorprendente cómo el ser humano llega a comunicarse. Y de qué manera a veces. Ya sea buena o mala, de qué manera…
Gloria
Sería bueno para nosotros y para el resto de la gente el apuntar cualquier pensamiento, hacer de ello literatura y que lo disfrute quien quiera/pueda.
Gilda
Es una buena forma, yo tengo bastantes folios con frases sueltas, que si no las uso en componer canciones, quizá me sirvan para textos. El caso es crear
miríadas
Lo hace mucha gente, aunque me suele pasar que luego no me termina de gustar. Puedo escribir mucho en el movil que luego al leerlo me parece horrible. Me alegra que te guste que escriba sobre esta frustación. Creo que hay un poco de todos los que intentamos escribir en ese texto.
Gracias