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Posts Tagged ‘avería y redención’

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Tras estar caminando en círculos durante media hora, aparqué en doble fila. Betty lanzó la cajita de música por la borda, y yo, a cara de perro, me puse las gafas de Mike. ¿Qué llevas en el bolsillo?, me preguntaste. Pequeñas monedas y grandes mentiras, te contesté.

Mientras, Romeo y Julieta se vieron las caras con Justin y Britney. Romeo, ya cabreado, dispuesto a partirle la cara a Justin, vio como Julieta se lo impedía. Ten cuidado, trabajan en escenas de acción. Tras unos cuantos arañazos de piel roja, Lady Drama apareció gritando: ¡Nos invaden los rusos! y decidieron finalizar la pelea.

Vete con cuidado – advirtió Justin.

Como era de noche y un auténtico enamorado, Romeo pasó por alto el comentario y se guardó la luna debajo del brazo.

Resulta que Lady Drama estaba en lo cierto, nos invadieron los rusos. Un ejército de groupies eléctricas, armadas con discos de antes, nos encerraron en la casa cuartel. Pude ver por una ventana, mientras Justin, Britney, Romeo y Julieta montaban una orgía vigilados por las groupies, como Kid Chocolate aparecía entre la niebla, bajo las luces de las farolas. Levantó polvo en el aire con su andar soberbio, parecía una escena del oeste en las calles de Madrid. Tras liberarnos con la inestimable colaboración de pequeño Rock’n’roll, que antes estuvo jugando en el jardín hasta que vio en su reloj de plata que llegaba la hora de ayudarnos, nos fuimos a las torres de Manhattan para buscar un lugar con vistas al mar. De tanto que lo intenté, me lo acabé montando con Miss Camiseta Mojada en el Hotel Los Ángeles, el que está enfrente del Hotel Solitarios. Terminamos pidiendo permiso para aterrizar, y el orgasmo llegó a 39 grados.

Recordé que ayer quemé mi casa, con todas las revistas, cenizas de portadas de discos de Bob Dylan y otra cosas, así que llamé a Fito, un músico de guardia, para que me ayudara a conseguir una guitarra. Me dijo que no era nada personal, pero que no podía. Estaba en el disparadero, y no tenía cómo venir. Le pregunté:

-¿Recuerdas cuando éramos reyes?
A veces se me olvida. – contestó él.
De haberlo sabido
-¿De haberlo sabido, qué?

Pero de pronto, se cortó la comunicación. Dos kamikazes enamorados, atropellaron a Fito justo en el instante en que se decidían a morir por amor estrellando el coche contra una pared.

Me dormí tranquilamente, Fito era inmortal, creo. Al día siguiente me enteré de que hubo fiesta de luna llena, y yo tirado por caminos estrechos. Terminó recogiéndome Superman, y los conserjes de noche acabaron su turno. Llegó el día y me desperté en un Ford Capri del 82, en el asiento de copiloto. Miré a mis lados y allí estaban, Quique González, conduciendo, y Leiva, durmiendo en el asiento de atrás. Sonaba en la radio una canción que me sonaba familiar, y le pregunté a Quique si conocía ese tema.

-No tengo ni puta idea. – contestó
-Da igual, cuando puedas, para en una gasolinera, tengo que comprar cuatrocientos gramos de avería y redención.

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